Cada residente vive de la forma más independiente posible en su propio apartamento. El apartamento es un lugar seguro, familiar y hogareño donde el residente se siente como en casa.
Además de su propio espacio habitable, existen áreas comunes donde los residentes pueden reunirse, realizar actividades juntos o simplemente divertirse. La participación en actividades conjuntas es siempre voluntaria. Cada residente decide cuánto quiere utilizar las instalaciones comunes.
Creemos que es importante que haya un ambiente cálido y hogareño en el que todos se sientan bienvenidos. El respeto mutuo es fundamental. No hay lugar para la formación de grupos negativos, la exclusión o el acoso.
Nuestra orientación se adapta a las posibilidades, deseos y oportunidades de desarrollo de cada residente. Los residentes son abordados de manera respetuosa e igualitaria, adecuada a su nivel de desarrollo.
Trabajamos en base a los siguientes principios:
- Todo lo que puedes hacer tú mismo, lo haces tú mismo.
-Aprendes todo lo que puedes aprender tú mismo.
- Cualquier cosa que no puedas hacer, recibirás el apoyo adecuado.
Los supervisores muestran un interés genuino por los residentes, su trabajo o actividades diurnas, pasatiempos, contactos sociales y tiempo libre. Apoyan a los residentes a tomar decisiones y los alientan a participar activamente en la vida diaria.
Se organizan regularmente actividades dentro y fuera de la iniciativa de vivienda. Se anima a los residentes a participar, pero la participación nunca es obligatoria. Si un residente tiene dificultades para encontrar un día libre o un tiempo libre, la guía ofrece el apoyo adecuado.
La buena atención se crea mediante la colaboración. Por eso creemos que la comunicación abierta, honesta y transparente entre residentes, orientadores y padres o representantes legales es fundamental.
El residente es siempre central. Las decisiones se toman juntos en la medida de lo posible, con los deseos, necesidades y posibilidades del residente a la cabeza.
Los padres y representantes legales son interlocutores importantes. Sus señales, experiencias e inquietudes se toman en serio y se incluyen en el apoyo.
Cada residente tiene un plan de apoyo personal. Este plan se elabora y evalúa periódicamente en base a la cooperación entre el residente, el orientador y los padres o representantes legales.
En el plan personal, se registran acuerdos sobre las metas, el apoyo y el desarrollo del residente. El residente tiene, en la medida de lo posible, voz activa y control en ello.
Creemos que es importante que cada residente, en la medida de lo posible, participe en el trabajo o actividades diurnas apropiadas. Esto contribuye a la estructura, el desarrollo personal, la autoestima y la participación social.
Además, fortalece la solidaridad mutua cuando los residentes pueden compartir entre sí experiencias sobre su trabajo o actividades diurnas.
No aplicamos un número mínimo de horas o días. Nos esforzamos por garantizar que cada residente participe al nivel y en la medida que sea factible y apropiado para él o ella.
Los residentes tienen influencia en sus propias vidas y en el entorno de vida. Siempre que sea posible, participan activamente en asuntos relacionados con la iniciativa de vivienda, como el entorno de vida compartido, las reglas y actividades de la casa.
Además, los residentes, junto con sus padres o representantes legales y orientación, piensan y deciden sobre los acuerdos relacionados con su apoyo personal.